BRASS no nació para ser solo un restaurante más en Cancún. Nació para todo aquel que quisiese vivir la experiencia de un simple parrillero: la carne, el fuego, el sabor a brasa, la cerveza fría, las charlas cerca de la parrilla y esa emoción de saber que algo bueno se está cocinando. Desde Cancún, BRASS trajo de vuelta a la vida esos recuerdos que Antonio Garza tuvo alguna vez en el rancho de Coahuila y en Sabinas, Hidalgo, y los convirtió en una experiencia que es difícil de explicar si no la has vivido.
Desde el principio, BRASS tuvo una intención muy clara: traer al Caribe los platillos de la familia Garza, recetas de su mamá, de su abuela y de su abuelo Antonio, que le cocinaban de niño, así como compartir las costumbres de comer cabrito con las nuevas generaciones.